Cuando uno siente y hay reciprocidad entre dos personas es imposible controlar esa pasión que emana de la piel y de la mente. Simplemente fluye, corre, devora y enloquecida, sin razón grita con ansias esa locura que impregna cada movimiento y cada pensamiento. Libres, sin pudores y mezquindades gozan del encuentro de dos que no pueden evitar esa unión de deseos compartidos. Es tan intensa esa atracción que pese a cualquier obstáculo se juntan y sienten que su erotismo invade cada neurona, cada cuerpo, es una comunión de los sentidos que confluye en estallidos imperiosos porque no pueden, ni quieren evitarlo, se buscan en el aire, en el pensamiento, cada vez que esa electricidad necesita del otro. Son como dos polos que enardecidos por su basta plenitud de goces esperan ese maravilloso instante, inevitable y anhelado.
Heidi Rótulo
Sgo del Estero-Argentina
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