domingo, 28 de agosto de 2011

MEDIANOCHE EN PARIS

Todos podemos  ver la película Medianoche en Paris de Woody  Allem y  disfrutar la exquisitez de su contenido, música, imagen.  Una película  que  transmite ensoñación y enseña a que cada persona vuela con sus pensamientos y creatividad pero que al mismo tiempo hay que adaptarse al presente. Con un recorrido cultural desbordante sobre escritores, pintores, plásticos,  ya fallecidos, todos geniales  los que dejaron su herencia  a través de sus obras para la humanidad.
Ahora que ya estoy de vuelta en mi casa la puedo paladear a mi gusto y  vagar por todo ese escenario esplendoroso que viajamos en ese momento. Pienso que todos en alguna medida estamos en ese preciso lugar volando con nuestra imaginación bajo el efecto de esa magia que permite la ensoñación.
Y por supuesto decidí partir a París, ser libre a mis anchas y recorrer todos los lugares más deliciosos y románticos que encuentre, respiraré ese aire con perfume a tilo, miraré con ansias Monmartre, visitaré todos los palacios, museos, iglesias, monumentos, navegaré por el Sena  y en esa campiña verde y esperanzada desbordaré mi cuerpo palmo a palmo dando vueltas por el pasto mirando ese cielo nítido y allí seguramente transmutaré el tiempo y me encontraré con cuanto genio existió en Paris y charlaré hasta quedar exhausta de tanta riqueza espiritual y llenaré mi corazón con algún amor que me seduzca y danzaré hasta el cansancio, dibujaré con  palabras lo que más me impacta   y correré, sí correré despreocupada y anhelante con esa ensoñación latente que día a día me permite, escapar de la rutina y devorar  mis sueños más preciados que me permiten , escapar a Paris a la media noche.


Heidi Rótulo
Sgo del Estero-Argentina 

domingo, 7 de agosto de 2011

VIVIR BIEN DÍA A DIA

Sí, así es, vivir feliz y disfrutando a gusto las veinticuatro horas del día es una excelente receta. Levantarnos contentos, agradecidos, organizando el día con cosas simples de disfrute es algo esencial para sentirse bien.
Una profunda respiración al aire libre, contemplando el cielo y dándonos cuenta de ese perfume que la naturaleza nos regala a diario. Un baño caliente que relaje nuestro físico y permita que  vuele nuestra imaginación.
Un  buen desayuno, con un libro o un  diario a mano, con ese olorcito a café de amanecer. Luego una caminata de media hora que distienda los músculos y permita que nuestros pensamientos ordenen el día, una charla con nuestras amigas en la confitería, ver los amigos diariamente nos alimentan el alma. Llenar horas con la familia en sencillos almuerzos llenos de sabores diferentes, con nostalgias y proyectos.
Ir a la tarde al cine, o a un familiar, leer, escribir, jugar a las cartas proyectar paseos y a la noche un buen descanso, deleitándonos de nuestra cama y su calido abrigo, refugio de nuestros sueños y cómplice de nuestras lecturas.
Seguramente se preguntarán a que viene ésta “receta de la abuela”, simplemente que la vida es tan astuta que hoy estamos y mañana no sabemos y que mejor que aprovechar el tiempo que nos queda para ser felices día a día que es un nuevo nacimiento.
Una buena idea medir la vida cada veinticuatro horas y una receta muy barata de un disfrute encantador.
Los quiero mucho.


Heidi Rótulo-Argentina