Una profunda respiración al aire libre, contemplando el cielo y dándonos cuenta de ese perfume que la naturaleza nos regala a diario. Un baño caliente que relaje nuestro físico y permita que vuele nuestra imaginación.
Un buen desayuno, con un libro o un diario a mano, con ese olorcito a café de amanecer. Luego una caminata de media hora que distienda los músculos y permita que nuestros pensamientos ordenen el día, una charla con nuestras amigas en la confitería, ver los amigos diariamente nos alimentan el alma. Llenar horas con la familia en sencillos almuerzos llenos de sabores diferentes, con nostalgias y proyectos.
Ir a la tarde al cine, o a un familiar, leer, escribir, jugar a las cartas proyectar paseos y a la noche un buen descanso, deleitándonos de nuestra cama y su calido abrigo, refugio de nuestros sueños y cómplice de nuestras lecturas.
Seguramente se preguntarán a que viene ésta “receta de la abuela”, simplemente que la vida es tan astuta que hoy estamos y mañana no sabemos y que mejor que aprovechar el tiempo que nos queda para ser felices día a día que es un nuevo nacimiento.
Una buena idea medir la vida cada veinticuatro horas y una receta muy barata de un disfrute encantador.
Los quiero mucho.
Heidi Rótulo-Argentina
No hay comentarios:
Publicar un comentario