Es algo tan extraño cuando sientes esa pasión irresistible de escribir lo que te sucede, lo que sientes, lo que extrañas, lo que deseas, lo que te angustia. Escribir es como un soporte para remarcar que lo que acontece es real, es esa otra voz testimonial, absoluta y necesaria.
Y vuelcas tus convicciones, segura, con una fuerza que se solidifica y enmudece, minutos, horas, un tiempo y a veces de repente eso que volcaste con intensidad se vuelve absurdo y aburrido como si la hubiera escrito otra persona. Así escribes hojas y hojas en las que la culpa se vuelve goce y la nostalgia, angustia pero sigues escribiendo leal a tus pensamientos del presente que fluyen y los sientes auténticos, aunque mañana te parezcan perimidos.
Es que la pasión por escribir traiciona al tiempo, al cambio, a los sentidos, es elocuente según lo que vivas en ese instante, es lo inevitable que quieres sacar hasta la superficie desde ese torbellino que te invade y explota tal cual lo expresas en el presente.
Esa es mi tarea diaria, mi forma de amar, mi exclusiva decisión para permanecer en el tiempo tan efímero que necesito hacerlo para demostrarme que todavía estoy viva.
Heidi Rótulo
Argentina