Cuando te sientas cansado de mi vientre
y no desees libar mi miel.
Cuando la tristeza te invada al pensar en mí y
el desasosiego no te permita dormir,
los días te resulten sin sabor,
las noches interminables,
que la pasión no fluye en cada roce
de nuestros cuerpos,
cada pensamiento lúdico se esfume y
comience a plantearte la razón.
Es que la magia de nuestro encuentro
se va apagando, como todo final y
la soledad vuelve a invadir el corazón.
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